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Por fin, no nos ganaron los gringos: la selección de Hugo, Televisa y TV Azteca, que no selección mexicana, empató 2-2 con el equipo de las barras y las estrellas. Con esto se cumplen nueve años en que los mexicanos no pueden ganarle en su cancha a los norteños.
Pero en lo que si habrá una goleada será en la arrastrada que a la economía mexicana le va a dar la economía gabacha, que se encuentra en franca recesión. Eso sucede por permitir que los gobiernos neoliberales mexicanos se engancharan como cabús al tren norteamericano. Ahora que empezaron los vaivenes en la locomotora económica gringa, imagínese usted como le va a ir al de atrás. Como si fueran coleadas, el que va a la cola es el que siente los chicotazos. Pues por más que Felipe Calderón declare tonterías a la economía mexicana le va a ir como al último de la coleada.
No se necesita ser ningún economista para entender que al haber recesión disminuyen las compras por lo que hay que frenar las importaciones. Como Estados Unidos es el principal comprador de México, se derrumbarán las ventas, con el consecuente desempleo de este lado. Además, allá muchos se van a quedar sin trabajo y quién cree Usted que van a ser los primeros recortados ¿los trabajadores norteamericanos o los llamados indocumentados? Muchos paisanos se van a tener que regresar a un México donde se incrementará el desempleo.
Será una zapatiza la que pondrán los gringos, sin posibilidad de meterles ni un gol pues en esto de la economía, el balón es de ellos, se juega en su cancha y para acabarla de amolar hay que jugar con sus reglas y con el árbitro que habla y piensa en inglés.
El 2-2 futbolero servirá sólo para que Hugo Sánchez teorice sobre las posibilidades de los mexicanos de no dejarse amilanar, mientras Calderón seguirá diciendo tonterías como esas de que la recesión gringa no nos afectará pues estamos “blindados”
En serio, eso declaró Calderón a la par que anunciaron que las proyecciones de crecimiento bajaron de 3.7 a 2.8 por ciento. Por otra parte, mientras Carstens, el Secretario de Hacienda, declaraba que la economía mexicana es fuerte debido a los altos precios del petróleo, los impuestos y las remesas, el vicepresidente baturro Camilo Mouriiño declaraba que los precios del petróleo están mostrando volatilidad y el Banco de México anunciaba que las remesas habían bajado.
En México se espera una zapatiza en economía y muchas declaraciones para ingenuos que harán Hugo Sánchez y Felipe Calderón.
Sí las palabras y las ilusiones se comieran…
cfvmx@yahoo.com.mx • cfv@prodigy.net.mx
Carstens chistoretero
Pidiregas, la soga en la garganta
No se sabe si el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, amaneció ayer de espléndido humor o si la creciente ola recesiva que viene del norte –con su innegable impacto negativo en la economía mexicana– le provoca tal nerviosismo, que le ha dado por la risa y el chistorete.
Resulta que, en entrevista televisiva, el funcionario consideró que es tal la “solidez” económica del país, que la nueva etapa recesiva en el vecino del norte cuando mucho provocará en México un rasponcito, o dicho en sus palabras, “un catarrito, ya no una pulmonía como se decía cuando (Estados Unidos) estornudaba”.
Nada mal está que los funcionarios, especialmente los del rígido cuan pomposo sector financiero, de vez en vez se aflojen un poco y sean chistoreteros, pero deberían seleccionar el momento apropiado para bromear, y el que vive México en espera de las consecuencias de su enorme dependencia con el vecino del norte, que puede pegar muy duro a la mayoría de los connacionales, no es precisamente el indicado para jugar con lo del “catarrito”.
No lo es, porque de entrada el “catarrito” diagnosticado por el doctor Carstens obligó al gobierno de la “continuidad” a recortar en casi un punto porcentual su estimación de crecimiento económico para 2008 (de 3.7 la redujo a 2.8 por ciento, en una primera consideración), o lo que es lo mismo, una baja cercana a una tercera parte del pronóstico al que durante semanas se aferró, al más puro estilo foxista, el actual inquilino de Los Pinos y sus neocientíficos de la Secretaría de Hacienda, porque la sacudida gringa le hace los mandados al “navío de gran calado” (Calderón dixit).
Así, un “catarrito” que al país le cuesta la caída de un punto porcentual en una economía que cuando le va muy bien crece 3 puntos, pues no es precisamente el mejor de los diagnósticos, ni mucho menos congruente con la realidad, o si se prefiere, ya que el gobierno está en plan de carpa, es una muestra adicional del humor negro que se maneja en las altas esferas del poder. Por cierto, no faltará el chistoretero que diga que si el “catarrito” es de la proporción corpórea del secretario de Hacienda, entonces el mensaje queda claro: agárrense de donde puedan.
“Catarrito”, pues, el que provocaría la recesión estadunidense en la economía mexicana, pero en la misma entrevista el doctor (que obviamente no lo es en medicina) Agustín Carstens tajantemente desmintió al secretario de Hacienda, porque al calificar la intensidad del impacto recesivo realizó el siguiente ejercicio: “en una escala de cero al 10, donde cero es no estoy preocupado y diez estoy muy preocupado, yo le daría una calificación de 8”, es decir, más tirándole a pulmonía que a resfrío en miniatura.
Otro indicador de que el ex funcionario del Fondo Monetario Internacional escogió mal el momento para hacer chistes ante las cámaras de televisión es el de la generación de puestos de trabajo en tiempos recesivos. En 2008, dijo Carstens, habrá menos empleo que en 2007, “algo así” como 100 mil plazas. Sin embargo, si se toma en consideración la tasa de crecimiento y el número de empleos formales reconocidos el año pasado por el gobierno de la “continuidad”, y tomando en consideración que el “catarrito”, en un primer cálculo, le costaría al país un punto porcentual en crecimiento, entonces no serían 100 mil plazas menos, sino 250 mil, lo que agudizaría el de por sí grave problema de desocupación que se registra en plena “Presidencia del empleo”.
Después del fallido diagnóstico y del chistorete sobre el “catarrito”, al secretario de Hacienda no le quedó de otra que extenderle a los mexicanos una receta más apegada a los síntomas: “se debe ser prudente en el uso de los recursos, por lo que las familias deberían de recortar gastos innecesarios”.
Queda claro, entonces, que Agustín Carstens nunca sería un buen secretario de Salud, y mucho menos humorista.
Las rebanadas del pastel
Desde Ciudad del Carmen, Campeche: “a partir del gobierno de Zedillo el gobierno se desobligó de invertir en infraestructura, particularmente en materia petrolera, y simplemente se lo cargó a la línea de crédito de Pidiregas (por medio de Pemex Project Funding Master Trust, un fideicomiso constituido en Delawere, Estados Unidos, más el Fideicomiso F/163). En 1997 asistí a una presentación en el auditorio del Club Petrolero Campechano en Ciudad del Carmen, por parte del entonces director ejecutivo del Proyecto Cantarel, Antonio Acuña Rosado (hoy jubilado y presuntamente asesor de algún gran corporativo mexicano), quien al presentar el esquema de financiamiento de Pidiregas dijo que se aplicaría exclusivamente a proyectos con retorno garantizado (incremento en la producción de crudo, por ejemplo), y que ese retorno sería suficiente para pagar ese préstamo y sus intereses. La historia hoy día es que tal retorno, si existió, se usó para otras cosas y que el pago de Pidiregas tendrá que salir del flujo de caja del gobierno (no es deuda oficialmente de Pemex). Recuerdo tan solo el proyecto de reconfiguración de la refinería de Cadereyta, donde se fueron miles de millones de dólares y que la dejó peor que al principio. Juan Bueno Torio, entonces director, hoy disfruta del fuero como senador, y ya sueña con ser gobernador de Veracruz. ¿Qué tal? La pregunta para mí es: ¿qué aval o garantía dimos para obtener esa línea de crédito? ¿La producción a futuro de crudo o las acciones mismas de Pemex? Es claro que con una producción de crudo a la baja, importaciones de gasolinas y otros derivados al alza, y cada vez más necesidad de usar esa línea de crédito, ya que Hacienda cubre sus ineficiencias en recaudación con los llamados “excedentes petroleros”, el nudo de la soga que tiene Pemex en la garganta cada vez se aprieta más”. (Heriberto Lugo, lugo@tecnogolfo.com.mx)
Traerán los autos‘chip’ de seguridad
Sebastian Moreno
HERMOSILLO, Sonora(PH)
En el transcurso de este 2008, todos los vehículos que circulen en el País, tendrán un “chip” de identificación, dentro de las reformas en materia de seguridad que se han hecho, indicó el Gobernador de Sonora.
Eduardo Bours puntualizó que unidades nuevas y usadas deberán tener ese dispositivo que servirá para identificación del vehículo, con lo que habrá un registro de cada automotor.
Por lo pronto ya se firmó un acuerdo con las armadoras para que los modelos 2008 salgan ya con este “chip”, expuso.
“A partir de las reformas que hemos hecho de la seguridad, hoy todos los automóviles nuevos tendrán un chip de identificación y en el transcurso del año, el 100% de los automóviles que circulen en el País deben tener un ‘chip’ de identificación incluyendo los carros usados.
“Es decir, esto va a obligar a que obviamente haya un registro y me parece que ése es un avance importante en este tema de seguridad que se tenga que ver el ‘chip’ en el registro vehicular y eso nos va a ayudar y también va a entrarle de alguna manera al tema de los carros ‘chocolate”, puntualizó Bours Castelo.
En diciembre del 2007, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal emitió el Reglamento de la Ley de Registro Público Vehicular que establece las disposiciones para el cumplimiento de la norma en materia de funcionamiento y operación.
El documento publicado en el Diario Oficial de la Federación establece que corresponde a la SSP actualizar cada semestre el padrón de sujetos obligados a este registro.
Todos los autos inscritos en forma definitiva tendrán un número de constancia de inscripción único, insustituible e intransferible, conformado por una combinación de caracteres alfanuméricos.
Este reglamento entra en vigor 90 días después de su publicación que fue el 6 de diciembre del 2007, esto es, tendrá vigencia a partir del 5 de marzo de este 2008.
Sobre la Identificación por Radio-Frecuencia (RFID)
La tecnología
RFID es una tecnología de identificación que muy probablemente se convertirá en sucesora del código de barras.
RFID emplea etiquetas que contienen pequeños microchips con una antena que pueden ser introducidos en objetos o pegados en papeles. Estos chips transmiten un número único cuando es escaneado mediante señales de radio. Esto permite identificar cada objeto de forma individual, a diferencia del código de barras, que emplea códigos genéricos en los productos.
Los chips pueden ser tan pequeños como un grano de arena y pueden no utilizar baterías (su fuente de poder es la señal del scanner a un radio de cinco metros). Otros mecanismos más caros emplean su propia energía y tienen un rango más amplio de transmisión. Los escaners pueden ser móviles o fijos; de hecho ya existen versiones que pueden emplearse desde un teléfono celular.
Usadas en el comercio, las etiquetas son útiles para seguir conjuntos de bienes a través de la cadena productiva, desde las fábricas manufactureras hasta los negocios de entrega y venta. Conforme el precio de las etiquetas se ha reducido, hay tendencias a colocarlas en productos individuales. Esto resulta de mucho interés para los comerciantes ya que se puede escanear al mismo tiempo todo el contenido de un carrito de supermercado, pues las etiquetas no requieren estar a la vista de un lector para ser registradas.
RFID puede usarse en un sinnúmero de formas, desde el etiquetado de productos individuales hasta el registro de animales y aún de personas.
Riesgos para los consumidores
Vigilancia y privacidad: El uso de etiquetas individuales podría derivar en una vigilancia no deseada, amenazando la privacidad y dignidad de los consumidores. El peligro de vivir con “chips colocados en todas las cosas” es que la vigilancia se automatiza hasta niveles sin precedentes.
Si los consumidores son rastreados mediante etiquetas individuales, bien podrían ser catalogados y seguidos sin su consentimiento. Los consumidores en una tienda podrían, por ejemplo, ser reconocidos y monitoreados a través de los objetos que lleven consigo (como puede ser una tarjeta de crédito con RFID o tarjetas de cliente frecuente). Mantener el anonimato podría convertirse en algo del pasado, gracias a la estandarización de las etiquetas y de escaners que podrían facilitar el registro y seguimiento masivo de personas o cosas.
Las etiquetas RFID pueden ser colocadas a dentro de objetos sin que los consumidores lo sepan. Es posible leer etiquetas RFID que han sido cosidas en la ropa. Los escaners también pueden ser desarrollados para que puedan esconderse con facilidad. De hecho hay predicciones de que podrán ser colocados bajo pisos o alfombras.
Seguridad y robo de identidad: La seguridad del RFID también es un motivo de preocupación. Existe el riesgo de que se intercepte la señal, ya que las etiquetas más baratas no llevan incorporado consigo funciones de encriptación de datos. En un experimento realizado por la Universidad John Hopkins (2005) los estudiantes demostraron la facilidad con la cual se puede romper la seguridad de un sistema popular de RFID empleado para evitar el robo de autos y la venta de gasolina.
En la actualidad los gobiernos también consideran colocar chips de RFID en pasaportes y otros documentos de identidad sin la seguridad suficiente. El uso de RFID en documentos de identificación sin el empleo de seguridad podría elevar considerablemente el robo de identidad, ya que estos objetos pueden ser escaneados y duplicados a distancia con bastante facilidad.
Salud: Algunas organizaciones han cuestionado si la radiación emitida por el RFID es segura. Aún si la radiación sea considerada como baja, no existen estudios que evalúen los riesgos potenciales.
El uso de RFID demuestra la preocupación de los consumidores sobre su seguridad: Hoy en día los consumidores saben poco acerca de la tecnología pero tienen a mostrar preocupación por sus repercusiones. En una encuesta reciente de consumidores de Reino Unido, Francia, Alemania y Holanda, se encontró que más de la mitad (55%) de las personas encuestadas comentaron estar algo o muy preocupadas de que el RFID pueda permitirle a los negocios rastrear a los consumidores a través de sus compras (BBC, 2005). Mientras que 59% dijo estar preocupado de que el RFID puede ser empleado libremente por terceras personas.