Video de ataque de EE UU contra reporteros en Irak causa escándalo



La narcoguerra mexicana, ¿La Legitimación de la oligarquía o el comienzo de su destrucción?


Revisando la historia nos encontramos con que es común que los regímenes totalitarios busquen legitimarse a través de la guerra, subestimando al pueblo creen que lograrán la anhelada unidad nacional en torno al régimen, aduciendo el peligro de un enemigo público, y que exaltando el patriotismo conseguirán que la gente haga caso omiso de los abusos cometidos por los gobernantes. Sin embargo, la historia también registra que en ocasiones esto tiene un efecto contrario, ya que cuando la guerra creada por la oligarquía se sale de control y termina en un desastre nacional, esto conlleva a la caída del régimen.

Es el caso de la caída de la URSS apenas 3 años después de haber retirado al Ejército Rojo de Afganistán, de la Revolución de los Claveles en Portugal, donde los oficiales del Ejército se sublevaron contra la dictadura fascista que los obligaba a librar una interminable guerra colonial en Angola, Guinea Bissau y Mozambique. En este lado del hemisferio, es el caso de la Junta Militar de Argentina que sucumbió tras la derrota de sus fuerzas armadas en la Guerra de las Malvinas.

A mi parecer, este podría ser el caso del México neoliberal presidido por Felipe Calderón, quien habiendo usurpado la Presidencia en el 2006, repite la receta de la legitimación a través del Ejército, al declarar la Guerra contra el Narcotráfico, la cual ha dejado a la fecha alrededor de 18 mil muertos entre civiles, narcotraficantes, policías y militares.

Sin embargo, como en toda guerra, ésta tiene sus zonas calientes, y en el caso de México, Ciudad Juárez, Chihuahua es sin duda el Stalingrado de Calderón, ya que la cuarta parte de las bajas de esta guerra se concentran en esta Ciudad: 5 mil 137 víctimas fatales es el saldo de dos años y cuatro meses de inconstitucional incursión del Ejército Mexicano en Cd. Juárez.

Es muy grave señalar que en esta cifra no sólo se incluyen a narcotraficantes, policías y soldados, sino también a Defensores de los Derechos Humanos como Josefina Reyes, a académicos y estudiantes de la Universidad de Ciudad Juárez como el Dr. Manuel Arroyo y Jesús Alfredo Portillo Santos y a periodistas como Armando Rodríguez.

Como en toda guerra, el Ejército hace uso de la estrategia de “tierra arrasada” supuestamente para minar las bases de apoyo popular del enemigo, por lo que, a la cifra de víctimas fatales habría que agregar una larga lista de violaciones a los derechos humanos cometidos por militares, que van desde extorsiones, pasando por cateos y abusos sexuales hasta la desaparición forzada de personas, como el caso de los jóvenes Nitza Paola Alvarado Espinoza, Rocío Alvarado Reyes y José Ángel Alvarado Herrera, secuestrados por militares del 35 batallón de infantería el 29 de diciembre de 2009. Es pertinente aclarar que, en la mayor parte de los casos de víctimas civiles, no se logra comprobar nexos con el narcotráfico o la de cualquier otro grupo de la delincuencia desorganizada.

Continuando con las cifras, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, reporta más de mil 300 quejas contra abusos del Ejército en un periodo que va de marzo de 2008 a septiembre de 2009.

Como en toda guerra el costo no sólo es en sangre, las cifras del daño económico son igualmente graves: 100 mil juarenses exiliados en El Paso, Texas, incluido el Presidente Municipal, o que regresaron a sus comunidades de origen, como es el caso de los “Juarochos” repatriados con el apoyo del gobierno de Veracruz; 116 mil viviendas vacías, la cuarta parte de Cd. Juárez; 10 mil pequeñas y medianas empresas cerradas por extorsión, y más de 600 mil juarenses en situación de pobreza.

La comunidad internacional comienza a reaccionar ante la violencia desatada en Cd. Juárez, por una parte, tenemos la postura intervencionista del gobierno de los EE.UU. particularmente de los gobernadores de los Estados Fronterizos quienes han solicitado que su gobierno federal envié a la Guardia Nacional a proteger la frontera con México. Por otra parte, está la declaración hecha por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en la cual se manifiesta su preocupación por la utilización del Ejército en tareas de Seguridad Interna en la lucha contra el narcotráfico. También pidió modificar el Código de Justicia Militar para que las violaciones a los derechos humanos cometidas por militares, sean juzgadas por tribunales civiles, así como tipificar el delito de desaparición forzada de personas en el Código Penal Federal, de conformidad con estándares internacionales.

No puedo dejar de resaltar que estas dos últimas peticiones, son también materia de una sentencia pendiente de cumplimiento por el Estado Mexicano, y que fue emitida en diciembre de 2009 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ante las crecientes protestas de la sociedad civil mexicana y las presiones de la comunidad internacional, el gobierno oligárquico al que representa Calderón decidió el retiro paulatino del Ejército de Ciudad Juárez, para tapar su derrota anuncia que la seguridad quedará en manos de la Policía Federal la cual también se retirará eventualmente para que sean las autoridades locales las que se queden a cargo.

Sin embargo, quedan pendientes otros puntos calientes de la narcoguerra mexicana, está el caso de los Estados de Nuevo León y Tamaulipas, donde el narcotráfico ha reaccionado con bloqueos en carreteras y avenidas principales, quedan también pendientes los Estados de Guerrero y Chiapas donde no cesan las agresiones de militares y paramilitares contra las comunidades indígenas, donde el pretexto no es el narcotráfico sino la guerrilla. Igual suerte podría correr la Huasteca Potosina, región que comienza a militarizarse con el pretexto de la existencia de un grupo guerrillero.

Ante estos hechos, la sociedad mexicana y la comunidad internacional deben redoblar esfuerzos para continuar exigiendo el regreso de las Fuerzas Armadas Mexicanas a los cuarteles, lo cual hay que aclararlo, no es ponerse del lado de los narcotraficantes y los guerrilleros, es pedir que se cumpla con lo que establece la Constitución Política Mexicana en su artículo 129, que establece que en tiempos de paz ninguna autoridad militar podrá ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Para aquellos despistados que piensen que las declaraciones a la prensa de Calderón constituyen una declaración de guerra, es menester decirles que es facultad exclusiva del Congreso de la Unión hacerlo, fracción XII del Artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Asimismo, se debe seguir exigiendo a los Poderes de la Unión que cumplan con la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Radilla Pacheco vs. El Estado Mexicano, en la cual se condena a este último a reformar el artículo 57 del Código de Justicia Militar, a efecto de que la justicia civil juzgue todos aquellos actos cometidos por militares en contra de civiles. Igualmente, los Poderes Federales deben establecer adecuadamente el delito de Desaparición Forzada de Personas, de acuerdo con los estándares internacionales.

Claro que la situación ha llegado a tal gravedad que es imperioso lograr que México acceda a una verdadera democracia, no la mascarada de los partidos, sino a un verdadero gobierno popular donde la gente participe de manera efectiva y decida el rumbo que debe tomar nuestro país.

L.D. Jesús A. Palma M.

Ciudad de México, 4 de abril de 2010.

Ni perdón Ni olvido... así sea en semana santa



1 de abril de 2010. A pesar de ser un día feriado (jueves santo) la Resistencia Civil Pacífica no descansa, y como cada primer día de mes, se dio cita en La Residencia Oficial de Los Pinos para recordarle al Usurpador Calderón que NI Perdón Ni Olvido al robo de la Presidencia de la República.



Go to ImageShack® to Create your own Slideshow

En esta ocasión no estuvo el compañero Dip. Gerardo Fernández Noroña, sin embargo, eso no es óbice para que se deje de hacer está protesta simbólica y testimonial, pero muy representativa tanto del repudio que hay hacia Calderón, como de la capacidad de resistencia y organización del Pueblo de México, que se sabe mancillado en sus derechos por la mafia de los 30 varones del dinero. A ellos también va el mensaje de Ni Perdón Ni Olvido.

AMLO TV
Soberanía Popular

Una recomendación para estos días de reflexión religiosa

Erich Moncada | SDP Noticias



"The time has come... to lyp-sinc for your life!
And remember: Dont fuck it up
"
-- RuPaul


Es viernes santo. ¿Qué mejor forma de celebrar estas fechas de meditación sobre la muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo que viendo un programa que estimula los valores cristianos?

Rupauls Drag Race, es un reality show donde varios travestis compiten para convertirse en "la siguiente estrella drag de los Estados Unidos". Es presentado por el actor, modelo y cantante RuPaul. Se transmite a través de los canales estadounidense VH1 y el canal LGTB Logo y actualmente se encuentra en su segunda temporada con altos niveles de popularidad.

El programa es cómico, tiene una fuerte dosis de conciencia social y cumple un objetivo sin proponérselo: sensibiliza a la comunidad heterosexual, demostrándole que la vida de los travestis es sumamente compleja, rica y apasionada. Pocos hombres y mujeres "bugas" podrían darse a la tarea de someter su personalidad y su cuerpo a una metamorfosis tan radical, convirtiéndose en una admirable expresión artística. Y es que travestirse no es cualquier cosa; no es ponerse un vestido de mujer y ya; se requiere gracia, sentido estilístico, complejas habilidades de confección y maquillaje y una personalidad extrovertida y transgresora.

A lo largo de cada episodio, vemos a los participantes y a RuPaul, antes de subirse al escenario, en su papel de hombres. El presentador brinda consejo y apoyo y los prepara para la competencia final, donde RuPaul y su séquito se convierten en féminas. Apoyado por un panel de expertos, RuPaul evalúa sus talentos sobre una pasarela de modas. Los dos participantes más débiles son obligados a interpretar una canción para evitar ser expulsados del programa.

En el sexto episodio de la segunda temporada, los concursantes deben convertirse en estrellas de rock, ardua tarea porque muchos de ellos carecen de la agresividad para conquistar el escenario y convencer a los jueces Henry Rollins (Rollins Band) y Terri Nun. En el episodio número ocho a cada aspirante se le asigna un envejecido hombre gay al que deben convertir en sus madres drag.

Entre tantos realitys tan insípidos y reciclados como el aburrido My New BFF de Paris Hilton, el frívolo The Hills o el gris Keeping Up With The Kardashians, RuPauls Drag Race refresca el género y rompe tabúes. Estoy seguro que los mexicanos, a pesar de lo machistas y homofóbicos que son, recibirán positivamente este nuevo programa ya que, irónicamente, siempre han sido receptivos a los espectáculos de travestis.

Ver video:
http://www.youtube.com/watch?v=lXMhZKf6inY

Sting, a favor de la legalización



En una carta dirigida a los miembros de la organización por la reforma de las drogas Drug Policy Alliance, el exvocalista de The Police manifestó su rechazo a la prohibición de las drogas:

"La guerra contra las drogas ha fallado, pero es peor que eso, está lastimando activamente a nuestra sociedad. Por eso finalizar con la guerra contra las drogas es un asunto de justicia social.

"El crimen violento se alimenta de las sombras a donde se ha remitido el tráfico de drogas. La gente que genuinamente requiere ayuda no la puede recibir y tampoco la gente que necesita la mariguana medicinal para tratar sus terribles padecimientos. Estamos gastando miles de millones, sobrepoblando nuestras prisiones con delincuentes no violentos y sacrificando nuestras libertades.

"Todo mundo sabe que la guerra contra las drogas ha fallado. Ha llegado el momento de salir de nuestra zona de confort y reconocer la verdad y desafiar a nuestros líderes... y a nosotros mismos... para poder cambiar".

Una droga terrible

Erich Moncada SDP Noticias

Enfrentamos una crisis de salud pública fuera de control que amenaza con truncar el futuro de las nuevas generaciones. Se trata de un flagelo que ha privado a familias enteras de sus miembros, ha separado parejas, arruinado amistades y destruido comunidades. Quienes caen en las garras de esta adicción desenfrenada que provoca graves daños a la salud y transforma a quienes pierden el control de sus hábitos en personas estigmatizadas por la sociedad, son mayormente pobres, orillados por los raquíticos ingresos, el encarecimiento de la vida y la falta de oportunidades de desarrollo.

Se estima que este comportamiento compulsivo podría acabar con el ya de por sí quebrado sistema de salud mexicano, por los altos costos asociados al tratamiento de las patologías desatadas por estos productos nocivos para la salud. Según las autoridades, los costos directos ascienden a 42 mil millones de pesos y los indirectos a unos 25 mil millones de pesos por las pérdidas de productividad laboral que acarrean. Cerca del 70% de los adultos y alrededor de 4.5 millones de niños en edades de 5 y 11 años lo padecen. Se estima que la galopante enfermedad, producto del estilo de vida, el consumismo y la pérdida de valores culturales heredados desde los Estados Unidos, cobra cada año la vida de 72 mil mexicanos.

El problema ha alcanzado dimensiones epidémicas y ni siquiera el Ejército o las policías son efectivas para contrarrestar las perversas secuelas fomentadas por los poderosos cárteles sin escrúpulos que invierten millones para atraer a sus víctimas, quienes son seducidas por el vicio barato con la promesa de que se sentirán bien consigo mismos y olvidarán sus problemas. Veinte entidades de la República registran el mayor número de casos, en particular los estados del norte.

Un estudio reciente del Instituto de Investigación Scripps en Florida ha confirmado que el consumo de los productos que se venden legalmente en todo el país generan efectos sobre el cerebro similares a los que ejercen la cocaína y la heroína. Según los investigadores, las ratas que los consumieron en grandes volúmenes comenzaron a tener comportamientos compulsivos para satisfacer el vicio y conforme pasaba el tiempo generaron tolerancia ante sus efectos, por lo que debían consumir mayores cantidades para no experimentar el síndrome de abstinencia.

Los políticos no saben qué hacer. Muchos tienen miedo a enfrentarse contra los grupos poderosos. Algunos han llamado a prohibir totalmente su actividad al público, iniciando una guerra sin cuartel o lanzando una agresiva cruzada para combatir estas sustancias, recomendándole a los niños que "digan no" cuando se las ofrezcan. Mientras que otros han llamado a regular a esta industria mediante programas educativos, una mayor carga impositiva para destinar los cuantiosos recursos a la prevención y atención de las enfermedades que desata.

Los principales responsables de frenar la situación y evitar que se salga de control son los propios ciudadanos. Porque es poco realista erradicar los alimentos chatarra o de alto contenido calórico y sería contraproducente tratar a los consumidores como zombies que pierden la capacidad de tomar sus propias decisiones. En lugar de prohibir las comidas insalubres, se debe enseñar a las personas a consumirlas de una forma segura, a identificar cuando tengan un problema y aconsejarlos sobre lugares donde pueden buscar ayuda especializada.

Y creo que deberíamos de hacer lo mismo con las drogas, con sus respectivas particularidades, claro.

Indígenas sentenciadas a 21 años de cárcel por secuestro de policias federales