López Obrador y Rosa Payán, en campaña, ni se ven ni se hablan

Pedro Echeverría V.

1. Me parece francamente risible y de inaudito atraso político que Ana Rosa Payán, candidata a la gubernatura del PRD y del FAP, haya declarado que no quiere que AMLO –el candidato presidencial que ganó la elección pero que no fue reconocido y, al mismo tiempo el personaje más influyente de esas organizaciones- participe en su campaña. ¿Por qué? Porque ilusamente piensa Payán que su sola persona es suficiente para que el pueblo yucateco la haga su gobernadora y, al mismo tiempo porque su origen clerical y de “buenas y muy cristianas familias yucatecas” le han prohibido que tenga contacto con un comunista enemigo de Dios. A López Obrador, que viene recorriendo todos los municipios de Yucatán, se le ha prohibido hacer propaganda por ella.

2. ¿Por qué la hizo candidata el PRD-FAP a pesar de sus resistencias a tener relación con su ideología, programa y dirigentes? Pues porque, al parecer, no tenía otra salida. Contaba con dos posibles candidatos absolutamente desconocidos en Yucatán porque nunca han ocupado cargo alguno en Yucatán a pesar de haber sido diputados federales. Por el contrario Payán ha sido dos veces presidenta municipal de Mérida, candidata a la gubernatura, diputada local, presidente del PAN, directora de un cargo federal en Yucatán, además de destacada católica. El PRD desde siempre tuvo tres por ciento de votación en el estado y subió a 12 o 15 con AMLO. En cambio el PAN y el PRI controlan la entidad con 45 y 35 por ciento, respectivamente.

3. Payán se hace ilusiones. ¿Acaso no aprendió que cuando el aparato de poder dice que va aplastar a alguien lo logra, tal como pasó en la elección de la candidatura panista en que participó? López Obrador tampoco pudo contra el gran poder del aparato Fox-empresarios a pasar de haber ganado la elección. Por eso en México -entre las personas más honestas y luchadoras- no se cree en partidos, elecciones y políticos que sólo buscan cargos. Sin embargo, si se quiere hacer avanzar la lucha de los explotados y oprimidos, se tienen que aprovechar todas las coyunturas y las diferentes formas de lucha que sean posibles. Se puede ser enemigo de los procesos electorales, pero si en condiciones concretas es lo único serio que hay, debe aprovecharse.

4. Al interior del PRD-FAP nacional hubo acuerdos, pero también desacuerdos y desinterés, y esto mismo se refleja en la microizquierda yucateca. Parece que no ha quedado clara la diferencia que hay entre reforma y revolución, entre electoralismo y lucha social o entre las coyunturas políticas de cada momento. No es lo mismo estar en las barricadas, en el análisis político de gabinete o en la cotidianidad de los asuntos electorales o de gobierno. Si bien en las barricadas y en el gabinete se puede garantizar –cuando se quiere- mucha honestidad, en el juego por los cargos políticos la corrupción –aunque no se quiera- siempre estará presente. En el análisis de la política es muy limitado decir: “todos son corruptos”. Lo importante es preguntarse: ¿Qué hacer?

5. El PRD-FAP en Yucatán ha sido casi inexistente. El PRD logró en el pasado algunas alianzas momentáneas con el PRI y con el PAN para obtener alguna diputación, regiduría municipal o algún financiamiento que le permita subsistir. En un estado de derecha como Yucatán, desempleado, miserable, católico, educado con buenas costumbres y maneras y con una clase empresarial que ha aprendido a controlar la docilidad de los explotados, ninguna izquierda puede crecer. Por eso Ana Rosa Payán, para no molestar a las buenas familias católicas que piensa votarán por ella no quiere hablar del PRD y de AMLO porque “perderá” votos. ¿Cómo entonces se desarrollará la campaña política de tres meses? ¿No hará campaña el PRD-FAP yucateco?

6. Mientras se habla de candidatos y personalidades, en México y en Yucatán los problemas de la economía del 70 por ciento de la población se agravan. Existen las condiciones materiales –carestía, alzas, desempleo, salarios miserables- para levantamientos pacíficos y violentos en el campo y en la ciudad, sin embargo parece que la población está aún dispuesta esperar. En Yucatán hace ya 35 años que la población dejó de depender de la producción henequenera, que los ejidos comenzaron a desaparecer y que la ciudad de Mérida y Cancún comenzaron a absorber a decenas de miles de trabajadores en la industria de la construcción y los servicios. Tanto en el país como en Yucatán la emigración hacia EEUU se agravó.

7. En los procesos electorales mexicanos se echan por la borda casi todos los principios ideológicos porque se da prioridad a los votos y a las alianzas; por el contrario en las luchas frontales contra el poder y en los análisis académicos, se da mayor importancia a los principios filosóficos e ideológicos. En el caso Yucatán –donde el dominio de la derecha es total- la izquierda tiene que aprovechar cualquier manifestación política, incluso las campañas electorales, para lograr algún avance organizativo y en el desarrollo de la conciencia. Siempre hay que pensar en ganar espacios que ayuden a futuros trabajos políticos. Es un grave error aislarse, con el pretexto de radicalismo, de los movimientos donde se puede participar con las masas.

8. El PRD yucateco debe exigirle respeto a la candidata Payán. Tiene que integrar un fuerte equipo de campaña que recorra todos los pueblos de Yucatán a fin de denunciar las políticas del PAN y del PRI en el país y en la entidad, que son los adversarios en la contienda; al mismo tiempo debe pedir el voto para la candidata comprometiéndola a cumplir con un programa popular. ¿Para que servirá entonces al PRD-FAP poner su registro y sus siglas si no aprovecha la campaña política para crecer como organización? Por el contrario, si el PRD sólo está esperando las elecciones para obtener uno o dos diputados o algunas regidurías, me parecería el más claro oportunismo. En última instancia no es problema del tipo de candidata, sino de la actitud política frente a ella.

9. Entre tanto la gira de López Obrador, después que en los primeros días del año recorrió 25 municipios, al concluir esta semana habrá recorrido 50 grandes poblaciones con respuestas en ascenso. Mientras tanto la candidata a la gubernatura del mismo partido de AMLO Ana Rosa Payán aún no inicia sus recorridos como candidata. Ojalá y se logre un segundo acuerdo para que la batalla electoral sea realmente fuerte y se denuncie a fondo la ideología conservadora y el proyecto económico de los partidos de la derecha: PAN y PRI. Los que realmente buscan que los trabajadores conquisten espacios para su desarrollo político deben aceptar que hay que aprovechar todas las coyunturas para hacer avanzar los procesos. No hay de otra. pedroe@cablered.net.mx

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