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Esta semana en las drogas

Erich Moncada | SDP Noticias
11 de Marzo, 2010 - 14:33

Advierten sobre sustituto legal de la cannabis

Se ha puesto de moda un popular incienso llamado “K2”, que se vende legalmente en las tiendas y, según sus consumidores, produce los mismos efectos del THC (el compuesto psicoactivo de la mariguana), con la ventaja de que no aparece en las pruebas antidoping. Una bolsa pequeña cuesta cerca de 50 dólares y contiene una mezcla patentada de hierbas y extractos como la canavalia rosea, clematis vitalba, Nelumbo nucifera, pedicularis grandifolia, heimia salicifolia, leonurus sibiricus y ledum palustre.

hay advertencias sobre el consumo de la sustancia, porque se han presentado casos de personas que experimentan pulso elevado y presión arterial alta. Missouri y Kansas buscan clasificar la “K2” como una sustancia controlada y prohibir su venta. Algunos legisladores han sugerido que es peligrosa porque no existe manera de saber si los consumidores están afectados en sus facultades mentales cuando están bajo los efectos de la "droga". Los senadores de Tennessee, en un arranque de histeria prohibicionista aprobaron una ley que prohíbe la producción o distribución de cualquier sustancia que imite los efectos de la mariguana.

¿O sea que también serán ilegales los tés relajantes o la salvia divinorum? Por favor…

Para los adolescentes, los inhalantes son más populares que la mariguana

De acuerdo a información de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA), más adolescentes de 12 años han usado inhalantes para drogarse que la mariguana, la cocaína y los alucinógenos combinados. El índice de consumo de los inhalables es de 6.9 por ciento contra 5.1 por ciento de medicamentos controlados, 1.4 por ciento de mariguana, 0.7 de alucinógenos y 0.1 de cocaína.

Según la SAMHSA, estos productos legales pueden producir muertes súbitas por ataques cardiacos, desmayos por la falta de oxigeno, espasmos y daños al sistema nervioso central. Sin embargo, no hay información feaciente que registre el verdadero número de defunciones relacionadas con el abuso.

El fenómeno demuestra que los niños y los jóvenes harán todo lo que esté a su alcance por experimentar formas de alterar sus mentes, sin importar que sean legales e ilegales.

Más estados relajan sus leyes contra la mariguana en Estados Unidos

El Marijuana Policy Project (MPP) informa que el congreso de New Hampshire aprobó 214 votos contra 137 la ley HB 1653 que reducirá los castigos por la posesión de pequeñas cantidades de mariguana y los limitará a una sanción administrativa.

Hawaii aprobó 22 votos contra 3 la ley SB 2450 que elimina las sanciones penales por la posesión de hasta una onza (28 gramos) de cannabis y se impondrá una multa de hasta 300 dólares en la primera infracción y $500 en las posteriores.

El 72% de los votantes de Vermont aprobaron una resolución no vinculante para solicitar a la legislatura estatal que “apruebe una ley para reemplazar las sanciones penales con multas administrativas para los adultos que posean hasta una onza de mariguana”.

Actualmente 12 estados cuentan con leyes para reducir los castigos por posesión personal de la planta y cambiarlos por multas. En Rhode Island, se analiza una iniciativa para descriminalizar que ha sido patrocinada por 48 por cientos de los integrantes de la cámara local.

Capturan a dos grandes y peligrosos capos

Las autoridades mexicanas siempre están alertas para detener en caliente a los capos de la droga más peligrosos que hacen grandes negocios bajo la sobra de la impunidad. En Escuinapa, Sinaloa, un menor de 16 años fue detenido el jueves antepasado mientras cultivaba cinco plantas de mariguana en el patio de su casa en la colonia Lázaro Cárdenas. Mientras que en Tijuana, un joven de 14 años fue arrestado cuando transitaba por la calle cargando una maceta con una planta de mariguana.

¡Vamos ganando la guerra!

Mentiras prohibicionistas

Erich Moncada SDP Noticias
24 de Febrero, 2010 - 09:34

Han calado hondo en las autoridades de gobierno de México y Estados Unidos las declaraciones de especialistas y personalidades como el expresidente de Colombia, César Gaviria. El político del Partido Liberal declaró durante su conferencia magistral en la conferencia “Vientos de Cambio” que los problemas de la delincuencia organizada sólo se superarán “con un tratamiento del consumo interno de drogas, descriminalizando sobre todo la mariguana, montando un sistema de salud y educación que funcione”. Gaviria confesó que “el prohibicionismo, en el cual yo creía, con el paso de los años nos ha demostrado que fracasó”.

El secretario de Salud, José Ángel Córdoba Villalobos y el “zar” antidrogas estadounidense, Gil Kerlikowske, respondieron manifestando su rechazo a la legalización de las drogas para reducir el problema de las adicciones.

La categórica reacción de los dos países, el primero con el mayor consumo de drogas del planeta y el segundo con una incontrolable ola de violencia provocada por los cárteles del narcotráfico, no fue bien pensada y estuvo llena de contradicciones.

Primer mentira de Córdoba Villalobos: En México “existe un claro consenso para mantener la penalización… de la posesión, comercio o del consumo de sustancias… peligrosas”.

¿Cuál consenso? Si en estos últimos tres años el disenso ha prevalecido sobre la hegemonía de la prohibición. Hoy más que nunca muchos ciudadanos y autoridades plantean seriamente cambiar de paradigma y poner en práctica soluciones menos radicales y más efectivas que poner a los adictos tras las rejas y lanzar al Ejército a las calles. Parece que el secretario no recuerda que el Gobierno Federal aprobó en 2008 el no castigo a la posesión de pequeñas cantidades de drogas ilegales. Y el “zar” antidrogas no menciona que muchos estados como Ohio, Nevada, California, Oregon, Nueva Jersey, contemplan seriamente la legalización de la mariguana.

Segunda mentira: “la legalización del consumo de drogas es un evento no sólo peligroso y lejano sino inviable en términos prácticos”.

¿Más peligroso que una política que representa el derroche de millones del erario público, que ha fomentado la corrupción, que ha provocado la muerte de más 16 mil ciudadanos, que ha degradado inexorable de las garantías constitucionales y la violación sistemática de los derechos humanos? Nos confundamos; nadie está proponiendo la legalización súbita de todas las drogas, sino de un proceso gradual y bien monitoreado de descriminalización que ha mostrado sus frutos en Jamaica, Bélgica, Alemania, Croacia, Suiza, Australia, Francia, Portugal, República Checa, España, Holanda, Canadá y Reino Unido. La descriminalización debe entenderse como el retiro del usuario de drogas de la esfera del derecho penal manteniendo los castigos a los grandes traficantes. La idea es controlar y regular, en vez de dejar que el mercado negro determine el precio y llene los bolsillos de los traficantes.

Cuarta mentira: “las drogas no son peligrosas por ser ilegales, son ilegales porque son peligrosas”

Si ese fuera el caso, el alcohol y el tabaco deberían ser ilegales, porque son muchísimo más peligrosas que la mariguana. Las dos causan miles de muertos más que todas las drogas ilegales juntas, por enfermedades o accidentes, pero quienes tienen dificultades con sus hábitos son tratados como enfermos, no como delincuentes.

Es verdad que las drogas ilegales son peligrosas, pero no precisamente por sus efectos tóxicos sino por el contexto en el que son adquiridas y consumidas. Los adictos y usuarios no sólo ponen su salud en riesgo por consumir sustancias en dosis inseguras y sin controles sanitarios, sino que sufren la manipulación de los cárteles que se las venden, de los policías que los extorsionan para no enviarlos a la cárcel y de la sociedad que los discriminan. La prohibición, irónicamente, causa más daños que los que pretende evitar.

Otra falsedad: Gil Kerlikowske considera que “no hay evidencia de que la legalización reduzca la violencia o beneficie la economía”.

Nuestro país es un ejemplo evidente de que la prohibición genera más violencia en comparación con los países donde hay esquemas de descriminalización. México y Estados Unidos, prohibicionistas por excelencia, no han logrado reducir el número de adictos en las calles. Los consumidores desconfían de las autoridades. En Estados Unidos, según los datos de la Oficina Nacional de Política Antidrogas de la Casa Blanca, sólo reciben tratamiento el 10% de los más de 20 millones de individuos con problemas adictivos. ¿Será porque esta nación cuenta con la mayor población carcelaria del mundo sentenciada por delitos relacionados con las drogas?

La economía sí puede beneficiarse. Según la National Organization for the Reform of Marijuana Laws (NORML), un mercado regulado de cannabis en California le generaría en impuestos al menos 1.2 miles de millones de dólares y una reducción en los costos presupuestales de seguridad pública.

Mentiras y más mentiras. Pero en México, soplan vientos de cambio.

Lecciones para ganar la guerra contra las drogas: El caso de Portugal

Estudio revela avances importantes gracias a política novedosa

Por Erich Moncada | SDP Noticias

Jueves 21:18

México lleva décadas empantanado en el modelo prohibicionista. La lucha contra el narco ha fracasado rotundamente; los índices de consumo escalan constantemente y los muertos se acumulan en las morgues.

Estados Unidos ha ejercido una influencia perjudicial en nuestra política antidroga. A finales de la década de los treintas el doctor Leopoldo Salazar Viniegra, un funcionario del Departamento de Salubridad, intentó crear un monopolio estatal de drogas que suministraría de forma gratuita las sustancias a los adictos, bajo supervisión médica y a precio de costo, pero las presiones estadounidenses obligaron al presidente Lázaro Cárdenas dar marcha atrás. En 2006, el presidente Vicente Fox prometió aprobar una nueva ley que autorizaba la posesión de dosis mínimas de drogas a los consumidores, pero a última hora se negó a firmar la iniciativa ante las amenazas de la administración del presidente George W. Bush.

Nuestros vecinos del norte son el peor ejemplo a seguir en materia de narcotráfico. Por eso es necesario voltear a ver otras naciones -quizá poco influyentes y pequeñas- que ponen en práctica experiencias vanguardistas.

Portugal: Giro radical


Un estudio del Cato Institute en abril de este año documentó los logros obtenidos por la nueva política de atención al narcotráfico de los portugueses, quienes en 2001 descriminalizaron la posesión, el consumo y la compra de sustancias ilícitas.

Descriminalizar no significa legalizar o despenalizar; el uso y la posesión siguen siendo ilegales, pero las penas son transferidas de la esfera penal y pasan a convertirse en una infracción administrativa (como ser multado por conducir bajo los efectos del alcohol).

En donde se despenalizan las drogas, el uso sigue siendo un delito, pero ya no se encarcela a quienes violan ley, aunque sí se aplican penas alternativas como las multas o el trabajo comunitario. En un gran número de países de la Unión Europa la despenalización es la regla; pero Portugal es el único país miembro que estipula la descriminalización. En cambio, dentro del esquema de legalización no existen prohibiciones de ningún tipo.

México no persigue a quienes poseen sustancias ilegales para su estricto consumo personal y debajo de cierta la cantidad máxima establecida por la ley, hasta por un máximo de tres ocasiones. En Portugal la posesión de las drogas debe ser en tal cantidad que se presuma para ser consumida dentro de un período de diez días por individuo. Cuando se supera dicho límite se considera narcotráfico.

La Comisión para Disuadir las Adicciones a las Drogas se encarga de castigar a los infractores con multas o sanciones no monetarias. Se integra por tres miembros (un abogado, un trabajador social y un sicólogo) apoyados por un equipo técnico. Los procedimientos se suspenden y cancelan cuando las personas deciden someterse a tratamiento y lo completan. Sin embargo, a diferencia de México donde la rehabilitación es obligatoria en la tercera reincidencia, en Portugal es voluntaria. Cuando la persona no presenta signos adictivos y carece de antecedentes penales, la Comisión está obligada a suspender la infracción. Si la persona presenta un cuadro adictivo, la Comisión puede suspender al ciudadano para desempeñar una profesión, prohibirle la salida del país, la asistencia a lugares de riesgo, a reunirse con ciertos individuos, puede obligarlo a presentarse a monitoreos, cancelarle beneficios públicos u otorgarle una advertencia oral. La sanción depende del tipo de droga involucrada, el grado de consumo, la seriedad de la infracción y si el uso se llevó a cabo en un lugar público o privado.

La policía no tiene facultades para arrestar al infractor, únicamente le puede dar un citatorio; así se reduce significativamente la oportunidad de corromper a las corporaciones.

La descriminalización tiene como misión echar abajo el temor de los consumidores, quienes antes de 2001 se negaban a buscar tratamiento por temor a ser perseguidos. Una vez derribado dicho obstáculo, cuando el sistema de salud cuenta con recursos para operar los centros de rehabilitación y los programas preventivos, disminuye la estigmatización social de los usuarios; la sociedad deja de percibirlos como una amenaza y éstos no se sienten alienados por su rechazo.

El objetivo de esta política es minimizar los problemas relacionados con las drogas y las adicciones. Se inspira en el concepto GBE (Global, Balanced and Evidence Based): Global, porque es un problema que requiere atención internacional; Balanceado, ya que las medidas deben ser proporcionales y equitativas tanto en la reducción de la oferta como en la demanda; y Basado en Evidencia, porque las decisiones deben estar libres de elementos ideológicos o morales.

Efectos positivos


En contra de todos los pronósticos Portugal no se convirtió en un destino para el turismo de drogas. Registra los últimos lugares de consumo, sobre todo comparado con países con sistemas más rígidos. Incluso el consumo se desplomó en varios grupos poblacionales: Entre los años 2001 y 2006 el consumo de drogas al menos una vez en la vida disminuyó en los estudiantes de 13 a 15 años, de 14.1 a 10.6 por ciento. Y para los jóvenes entre los 16 y 18 años el consumo decreció de 27.6 a 21.6 por ciento en ese período. Asimismo se redujo la incidencia de enfermedades de transmisión sexual relacionadas con las drogas, como el VIH/SIDA.

El estudio encontró que “las leyes más estrictas no producen menor consumo y hay información que podría sugerir lo contrario” (p.11)

Espero que el mensaje le llegue a los actuales y a los futuros responsables de conducir la política nacional antidroga. México no puede darse el lujo de sufrir una agonía tan lenta gracias a una estrategia que ha demostrado su ineficacia reiterada. Es momento de declararle la guerra a las balas y a la sangre… es hora de encontrar soluciones pacíficas y armónicas.

Referencia:


Greenwald, Glenn. 2009. “Drug decriminalization in Portugal: Lessons for creating fair and successful drug policies”
The Cato Institute
http://www.cato.org/pubs/wtpapers/greenwald_whitepaper.pdf