VENCIDA LA MUERTE, EMETERIO LLAMA A APOYAR LA LUCHA

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 Abundio Núñez/ e-consulta

Aún enfermo, convaleciente de las lesiones y sus secuelas que le dejó la golpiza propinada por policías estatales y municipales el 16 de julio de 2007, Emeterio Marino Cruz llama a apoyar la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Entrevistado por e-consulta en su casa del Fraccionamiento Rancho Aguayo, uno de los mártires del movimiento magisterial-popular gestado en el 2006 no puede más y estalla en llanto cuando se le pregunta sobre sus golpeadores, los que lo dejaron en estado de coma y luego en silla de ruedas durante los últimos nueve meses.

La crisis nerviosa es atendida de inmediato por su esposa y sus dos hijas. Sólo así recobra la tranquilidad para continuar su vida.

Arrastrando el pie derecho, que tiene insensible al igual que el brazo y la mano del mismo lado, refiere su recuperación física, lenta, dolorosa, agónica, debido a la lesión en el encéfalo que los especialistas denominan "Síndrome de Weber".

Una sombra se le dibuja como laguna sobre la piel morena, entre los huesos y el cabello abundantemente negro y cano de la sien derecha.

Habla con dificultad, inentendible, balbucea las palabras, pero está de pié, vivo, aunque las secuelas depresivas y sicológicas son más graves. No puede ver a una persona con uniforme que se parezca al de los policías porque entra en crisis.

Una vez consciente, agradece el apoyo del pintor Francisco Toledo, quien le ha pagado el transporte y la atención en el hospital "Ángeles" de la Ciudad de México para recuperarse de la afectación a sus manifestaciones motoras y sensitivas que aún lo mantienen con parálisis facial.
Cruz es el único apellido paterno que lleva desde la pila bautismal. Emeterio Marino son sus nombres, cual sino de guerra.

Refiere que apenas el 2 de marzo pasado sus compañeros de lucha, la mayoría ganados en la desgracia, le celebraron su cumpleaños número 44.

También recuerda su nacimiento en un pueblo de la Sierra Sur, al igual que los más de tres años que trabajó como profesor de educación primaria, aunque luego lo cambió para ser maestro en plomería.

Refiere el encuentro con su esposa, la hoy profesora de educación preescolar adscrita a la Sección 22 del SNTE, Hilaria Franco Barroso, originaria de Pinotepa Nacional, quien ha sido el "motor" de sus conciencias.

Dice que esa mañana del 16 de julio de 2007 acudió a la marcha de la APPO y la Sección 22 para encontrarse con su esposa e hijos y subir al cerro de El Fortín a presenciar la "Guelaguetza popular", luego de realizar un trabajo de plomería. Por eso en su mochila llevaba una cuchara y un martillo, que al final fue utilizado por los policías para golpearlo.

Vuelto a la vida, vencida la muerte, acompañado de su esposa y sus cuatro hijos e hijas, Emeterio Marino tiene el rostro y el cuerpo desfigurados, secuelas de la tortura infringida, pero cocidos por la cirugía.

Platica y cuenta su vida, pero estalla cuando se le pregunta de sus verdugos y de los golpes a los que fue sometido hasta dejarlo inconsciente. La historia la completan sus hijas.

"El Gobierno del Estado nos engañó"

Karen y Keherly Cruz Franco, sus hijas, denunciaron que el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz no ha cumplido con lo que se comprometió desde el 2007 ante Florentín Meléndez, el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Y es que la administración estatal prometió que en los diez días siguientes serían encontrados y castigados los autores materiales e intelectuales de la golpiza a Emeterio Marino, pero a la fecha no ha sucedido, afirmaron.

"El gobierno de Ulises Ruiz engañó a la familia Cruz-Franco", puntualizan Karen y Keherly y sostienen que los cinco policías presos en el penal de Tanivet, Tlacolula, son "chivos expiatorios".

Sólo reconocen a dos de ellos como los que participación en la detención de su padre el día que la APPO-Sección 22 del SNTE protestó y se enfrentó a la policía estatal y municipal en las inmediaciones del Cerro de El Fortín.

Refieren que un Agente del Ministerio Público y un perito médico enviados por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) comprobaron que, por el momento, es imposible sacarle una declaración a Emeterio Marino sobre la tortura que sufrió sin que se ponga en riesgo su salud.

Por eso sostienen que haberlo llevado al careo con sus presuntos golpeadores "hubiera sido una tortura más para nuestro padre".

Sin embargo, por ese desacato la PGJE lo multó con 15 dias de salario mínimo, que representan unos 750 pesos, pero que no tiene para pagarlos.

Karen, estudiante de la carrera de Medicina en la UABJO, y Keherly, aún en el bachillerato del Cobao, sólo reconocen el trabajo profesional de la doctora Ana Julia Rodríguez Payán, del Hospital de Especialidades, quien operó y salvó a su padre, aunque lamentan que les hayan suspendido el servicio de ambulancia para trasladar a emeterio ante el médico.

Indican que la Secretaría de Salud les proporciona algunos medicamentos, pero otros que son caros o no hay en existencia tienen que comprarlos ellos.

Admiten también que el Gobierno del Estado les proporciona una ayuda alimenticia de 200 pesos diarios, por lo que cada mes les entregan unos seis mil pesos, que sin embargo son insuficientes para comprar lo que necesita Emeterio.

Así, a punto de cumplirse un año de la golpiza a Emeterio Marino y la represión gubernamental contra la APPO-Sección 22 del SNTE, Karen y Keherly, al igual que su madre Hilaria, siguen pidiendo justicia.

Afirman que "la familia de Emeterio no ha negociado, ni va a negociar", y acusan directamente al gobernador Ulises Ruiz de ser el autor intelectual de la agresión a su padre, "porque él manda a los policías y, como tal, exigen sea castigado"


Para Recordar:
Hace tiempo hicimos un seguimiento al Caso de Hemeterio Cruz. Hoy es un gusto verlo más repuesto de la represion de Ulises Ruíz Ortíz. Un abrazo a su familia y a todos sus amigos. Les dejamos el video de aquellos momentos doroloros:

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