Comentando un intento de texto de Soledad Loaeza donde llama infantil a López Obrador

El pasado día jueves, salió este intento de texto publicado en La Jornada (lamentable de por sí no hay medios y los pocos que hay se usan mal), chequen:

Soledad Loaeza
Córtalas, córtalas para siempre

Sobre advertencia no hay engaño. Andrés Manuel López Obrador ha anunciado repetidamente a los miembros del PRD y de sus aliados -en particular a los legisladores- que si se atreven a entablar algún tipo de relación -ya no digamos discutir iniciativas de ley- con la Presidencia de la República, les va a retirar el saludo. En Sanctorum, Tlaxcala, durante una visita de proselitismo dirigió un mensaje a los senadores y diputados del Frente Amplio Progresista (FAP) en el que señaló que si apoyan el plan fiscal del presidente Calderón "se van a enemistar con todo el pueblo, incluyéndome a mí, yo no les voy a hablar". (Reforma, 27/07/07)

De los muchos gestos del ex candidato presidencial ninguno como éste refleja su talante autoritario y la soberbia con la que trata a sus seguidores. Casi todas sus declaraciones revelan la noción implícita de que "El pueblo soy yo", que es tan peligrosa y antidemocrática como la afirmación del rey de Francia, Luis XIV, emblemática del absolutismo: "El Estado soy yo". López Obrador no ocupa ninguna posición formal en la estructura política del país; pero los perredistas están dispuestos a mantenerlo ocupado en una permanente campaña electoral, que es de todas formas lo que más le gusta hacer y lo que seguramente habría hecho de alcanzar la Presidencia de la República. A todos parecía convenir esta fórmula: la izquierda organizada asume las responsabilidades que le tocan en tanto que partido -o partidos- que cogobierna desde la oposición, y se sacude a un líder que puede entorpecer sus trabajos, mientras éste sigue perorando, improvisando, acusando, provocando indignación y agitando sentimientos de injusticia, para mantener la imagen que tiene de sí mismo como el adalid del pueblo, como el pueblo mismo. Sin embargo, López Obrador no se limita a sostenerse vivo en la imaginación popular, sino que dicta línea, gira instrucciones y sin el menor respeto a los legisladores que sí fueron elegidos y que en algunos casos ganaron sus curules con cómodas mayorías, los amenaza con levantarles el saludo en caso de que no atiendan a sus instrucciones. En la perspectiva de largo plazo de construcción de una izquierda sólida y competitiva, el infantilismo de López Obrador es inaceptable, como lo son también pretensiones de liderazgo que se sustentan en la simple descalificación del adversario sin más argumento que "así es porque yo sé que es así".

La línea lopezobradorista ordena sostener una oposición de bloqueo que es tan estéril como divisiva, porque dentro del FAP existen corrientes constructivas y razonables que entienden que más allá del caudillo hay un país que necesita de sus partidos tanto como del gobierno. No obstante, en el desempeño de su encargo no sólo tienen que lidiar con sus contrapartes, incluidos desde luego los legisladores panistas, sino que además tienen que enfrentar las presiones de los lopezobradoristas a los que la tarea legislativa les interesa mucho menos que entregarse a la exaltación adolescente del relajo y "armar escándalo", como propuso el diputado Alejandro Sánchez, de Izquierda Democrática Nacional, en la discusión a propósito de la posición del FAP frente al informe presidencial (Reforma, 8/08/07).

El impacto de la injerencia de López Obrador en las tareas legislativas de la izquierda se refleja en el hecho de que en lugar de estudiar, entender y explicarnos la reforma fiscal y su propia propuesta, los diputados y senadores del FAP se enfrascarán ahora en lo que más les gusta: la discusión en torno a las estrategias partidistas y la conveniencia de seguir o rechazar el mandato lopezobradorista, haciendo a un lado los temas generales que a todos nos interesan. El dirigente del PRD, que es en realidad vocero de López Obrador, Leonel Cota, ya ha informado a la opinión pública que desde hace tres semanas los perredistas, sus aliados del PT y de Convergencia están inmersos en el debate de qué hacer el primero de septiembre. Para esto no necesitan trabajar en los expedientes de las iniciativas y propuestas de ley. Si lo hicieran podrían darnos una opinión informada y apoyar sus posturas con argumentos antes que con actitudes. Se entiende que esta actividad debe parecerles aburridísima. En cambio les entusiasma simplemente imaginar cómo se van a divertir el día del Informe, cuando hagan de la Cámara de Diputados uno de esos campamentos de juegos que están instalados en el Ajusco en los que los adolescentes arman relajo con guerras de pintura. Ya los veremos a todos en la televisión atacados de la risa por sus propios desmanes, esperando la felicitación y el saludo de su líder.

A penas, duras penas y logre rescatar esos cuatro renglones en negritas del texto que firma Soledad Loaeza, vamos a comentarlos como a todos los lectores de Revoluciones les gusta que comente, con honestidad:

1. “...hay un país que necesita de sus partidos tanto como del gobierno”.

Precisamente estos días hemos hablado hasta el cansancio del sistema electoral caduco y simulador en México. Y gran culpa de que el sistema electoral ya no funcione o nunca se haya consolidado para bien de la democracia es de los partidos, en este post (picale aquí) hable del asunto de la representación y los “partidos políticos”. Estamos hablando de una discusión que ocupó a los grandes filósofos Sócrates, Aristóteles, Platón, etc. y que a la fecha no se puede resolver al 100% ¿qué es lo más benéfico para un pueblo?, ¿partidos, democracia?, ¿cómo lograr la representación más efectiva en una sociedad? Hay una gran combinación de respuestas a ello, dependiendo el CONTEXTO HISTÓRICO, SOCIAL, CULTURAL, ECONÓMICO Y POLÍTICO en donde se encuentre sumergida determinada sociedad. Para empezar yo le cuestiono a la doctora ¿hay partidos en México, partidos dignos de ser llamados políticos?, ¿hay gobierno en México, se es gobierno cuando un 35% de votantes –como dijo Lula hace poco hablando en el DF de una segunda vuelta en elecciones para México- aprueban en las urnas a un candidato pero de un país de más de 100 millones de habitantes?, ¿en que México vive la doctora Loaeza, se le olvidan que los más de 50 millones de pobres no piensan en el FAP o en el PRIAN?, ¿cuánta gente marginada aunque quiera tramitar su credencial del IFE no tiene cerca ninguna oficina o medio para acudir a tramitarla?, ¿cuántos son aún analfabetas y que batallan día a día para duras penas llevar algo de comer a la boca? Ahora bien, habla doña Soledad de “el infantilismo de AMLO”, ¿quién es más infantil: AMLO por representar la voz de millones de mexicanos honestos buscando el cambio genuino del país o una señora que titula una columna “córtalas, córtalas para siempre”? [yo escojo a la señora que titula columnas infantilmente].

2. “...haciendo a un lado los temas generales que a todos nos interesan”.

No señora Loaeza, los mexicanos no necesitamos de los partidos políticos de hoy, menos del gobierno que está usurpando la presidencia y que será juzgado por nosotros, al igual que juzgaremos a los medios y periodistas servidores del sistema simulador de la democracia. No es un juego señora Loaeza, no es nada más escribir por escribir y escupir cualquier cosa. Está en riesgo la supervivencia de millones de personas y eso no es un capricho que AMLO me contagio, yo lo he visto y vivido, me consta la pobreza extrema de familiares míos, de gente en los pueblos que sacrifica toda su vida en el campo para duras penas tener que comer ¿qué clase de política queremos sino una que de el poder al pueblo? Claro, ese poder sería dado a una persona, un líder, un presidente y ese es Andrés Manuel, cuyo respaldo es el pueblo, la mayoría. Todos sabemos que ganó y los mismos panistas han confesado –como el PRI sobre el 1988- que hubo fraude “aiga sido como aiga sido”... yo como joven de 24 años y con toda la generación que me acompaña se por lógica elemental se que no requiero de pelafustanes, rateros y traidores enfundados en trajes finos y elegantes que esconden lo podrido que están por dentro, no requerimos ni de PRI, ni de PAN, ni de PRD, ni precisamos de la persona de AMLO, si aceptamos su contribución a nuestra lucha, pero no es solo AMLO somos millones los que estamos hartos de este sistema caduco y corrupto. Los mexicanos necesitamos de cada uno de nosotros, primero de concebir nuestra nación como propia y sabernos luchadores ante los atropellos de los ajenos... y claro los temas generales a todo mundo le interesan (no precisa en su columna cuales), como lo es la educación, la salud, lo fiscal, la justicia, pero más que estar interesados en temas generales, NOS INTERESAN COSAS CONCRETAS Y AQUÍ LO PRIMERO ES NO CEDER NADA A UN GOBIERNO ESPURIO. Así sea el FAP, o un grupo político de China o de Bielorrusia, si yo sé y las pruebas las hay de que tal régimen es falso e ilegal (sin legitimidad racional, ni carismática, ni legal-racional), no tengo porque consentir que tal gobierno o a partir de él se generen leyes o reformas que disque nos van a beneficiar. Claro que hay reformas que benefician pero siempre y cando vengan no del Peje, sino del pueblo y ese ha sido el peor terror de la reacción porque ellos no pueden demostrar todos sus papeles en regla y transparentar lo que son (incluyendo a muchos del FAP) pero líderes como AMLO o ciudadanos honestos como yo, en cualquier día y lugar podemos dar cátedra de moral y de ser dignos ciudadanos, no tenemos que negociar con ladrones y con insensibles a lo mas puro de la política.

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