López Obrador puede devenir en disruptor, advierte Abascal

DE LA REDACCION

El secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, advirtió que Andrés Manuel López Obrador, con su llamado a no respetar las instituciones corre el riesgo de "autoproclamarse fuera del marco institucional" o "autoproclamarse disruptor". Confió que sus palabras, el perredista las expresara "simplemente al calor de un mitin", pues dijo -en entrevistas radiofónicas- que "romper" con las instituciones es ir contra los más pobres y marginados, "que son quienes sufren las consecuencias de cualquier alteración del orden público".

No obstante, aclaró que este gobierno no está por la represión. Pero sí es cierto, abundó, "que en el marco de la propaganda política al estilo Mao, al estilo Stalin, se busca crear un entorno de miedo, de temor, para de esa manera cohesionar ante el gobierno y provocar reacciones sociales a veces impredecibles".

México -subrayó- ya no es el de 1968 o el 1971, de la Independencia o la Revolución. "No hemos pensado en el uso de la fuerza pública (para retirar el megaplantón en Paseo de la Reforma), porque siempre hemos respetado y respetaremos el ejercicio de los derechos de todos los ciudadanos", dijo, a propósito del llamado del perredista al Ejército Mexicano para que no caiga en la tentación de acatar órdenes para reprimir al pueblo.

Apeló a la prudencia de todos, porque "de ninguna manera al país le sirve hoy un derramamiento de sangre, una víctima, porque es el método de algunas personas para legitimar causas". Afirmó que continúan en pláticas con el jefe de Gobierno del Distrito Federal para que en el marco de sus atribuciones y por las vías "más pacíficas y civiles", cumpla con su deber. "El país, la ciudad de México, no puede estar secuestrado", sostuvo.

El funcionario confió en que una vez dado el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre el presidente electo del país se den las condiciones para entablar el diálogo con la coalición Por el Bien de Todos.

Señaló que su invitación "no es una propuesta indecorosa. Es un deber de políticos, (porque) el político que renuncia al diálogo como el instrumento privilegiado de la democracia para construir acuerdos, será cualquier cosa, menos político". Resaltó que su convocatoria la ha extendido tanto pública como personalmente, "a través de muchos" perredistas.

También se refirió a lo acontecido el viernes pasado, cuando perredistas y petistas impidieron al presidente Vicente Fox leer su mensaje en ocasión del sexto Informe de gobierno. Manifestó que lo ocurrido trajo una "molestia", pero no significó un agravio para el mandatario. No obstante pidió al PRD "dejar de lastimar al poder en su conjunto".

Dijo que le hubiera gustado que se grabaran las palabras de Fox cuando "yo le comenté el estado que guardaban las cosas (dentro de le Cámara de Diputados) y me dijo, 'bueno, mira yo soy invitado acá y yo entiendo, pero es una lástima, éste es un agravio para el pueblo de México'. Es así como lo vivió", subrayó.

Consideró que en las cámaras de Diputados y de Senadores "hay un núcleo contaminando la imagen", y le pidió asumir su responsabilidad. Que negocie por ejemplo, sugirió, su participación en las comisiones de trabajo, en los órganos de gobierno, en los espacios diferentes, incluso en la agenda legislativa, porque "no es justo que una minoría, que ni siquiera constituye una minoría suficiente para impedir las reformas a la Constitución, se ponga en condiciones tales que desprestigie a todo un poder".

Le preguntaron si le preocupaba lo externado por López Obrador, al decir que se fueran al diablo las instituciones, y Abascal respondió: "En una democracia la única manera de organizar establemente la convivencia es a través de leyes e instituciones... Entonces autoproclamarse fuera del marco institucional, es autoproclamarse, pues, revolucionario disrruptor y esto, espero que haya sido una expresión simplemente al calor de un mitin".

Es muy importante, continuó, "no pretender defender a los pobres, lastimando, amenazando a los propios pobres". Una alteración del orden público, sentenció, "se convierte necesariamente en una alteración de las variables macroeconómicas que lesionan el empleo, el poder de compra, la estabilidad, la paz, la oferta más elemental de bienes y servicios".

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