Partido Revolucionario de los Trabajadores

8 de marzo: ¡nuevamente a las calles!

Por los derechos de las mujeres

Contra el neoliberalismo y la derecha.

El plan de acción que aprobó el IV Diálogo Nacional, celebrado entre el 3 y 5 de febrero, se inicia convocando a una movilización para el 8 de marzo por los derechos de las mujeres, por la educación pública y el salario constitucional. Es un plan de acción que incluye también la jornada histórica del 1 de mayo y un paro nacional el 2 de mayo. Todo esto aprobado en el marco del Diálogo Nacional, celebrado en las instalaciones del SME (Sindicato Mexicano de Electricistas), en la búsqueda de la mayor unidad posible en la lucha contra el neoliberalismo y el gobierno usurpador de derecha de Felipe Calderón. En ese marco es que también se presentó la propuesta de organizar un referéndum presidencial revocatorio.

La primera movilización de este plan de lucha es el 8 de marzo que la hace también importante por coincidir con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Es una jornada que tiene, como el 1 de mayo, una tradición histórica de un siglo. La fecha es en homenaje a la lucha de las mujeres trabajadoras, especialmente por las huelgas de trabajadoras textiles de Nueva York en 1908 que hizo que Clara Zetkin propusiera en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en agosto de 1910, esta fecha como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Clara Zetkin, dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán, junto con Rosa Luxemburgo, Karl Liebcknecht y otros romperán en 1914 con la socialdemocracia a favor de la posición internacionalista y contra la guerra que llevará a la fundación de la Internacional Comunista. El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero del antiguo calendario) iniciará la Revolución de Febrero en Rusia precisamente con la movilización de mujeres por pan y paz que llevará al derrocamiento del Zar y al proceso que se completará con el triunfo de la Revolución de Octubre. Con más razón, por tanto, la Revolución Rusa y la Internacional Comunista mantuvo el 8 de marzo como celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Con esos antecedentes es que la segunda ola del feminismo también reivindicaría el 8 de marzo desde los años 70s en el marco de la lucha por la liberación de la mujer. La lucha feminista y del movimiento de mujeres más amplio se ha reflejado también en el terreno institucional, como lo muestra el hecho de que en 1975 con motivo del Año Internacional de la Mujer declarado por la ONU se reconociera también el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer (ya así, sin apellido).

En México también en los últimos años en el terreno institucional se ha reconocido el Día Internacional de la Mujer, aunque se mantengan las condiciones más generales de opresión y discriminación contra las mujeres. Como parte de ese proceso ha resultado que en los últimos años el 8 de marzo se ha celebrado con actos conmemorativos, incluso oficiales, más que en movilización en las calles, como era el sentido de lucha original de esta jornada.

Por lo anterior es que se trata de un cambio muy interesante e importante el que el IV Diálogo Nacional haya elegido el 8 de marzo como fecha de inicio de su plan de acción. Permite recuperar y regresar a la tradición de movilización en la calle y como forma de lucha del Día Internacional de la Mujer. El Diálogo Nacional ha elegido la fecha para enarbolar también otros ejes de lucha contra el neoliberalismo y se coloca en un momento clave en la lucha contra el gobierno usurpador de Felipe Calderón y en la víspera de luchas sindicales como la revisión contractual del SME. Pero, al mismo tiempo, el Diálogo Nacional ha reivindicado el carácter del 8 de marzo al poner en primer lugar como bandera de la movilización "los derechos de las mujeres". Al hacerlo así, en la práctica, el 8 de marzo se reivindica como jornada de lucha de las mujeres y como una movilización sindical, popular, proletaria.

Pero además, movilizarse este 8 de marzo no será meramente un acto conmemorativo o la celebración de una efeméride. Ante la llegada de un gobierno usurpador con una orientación derechista, oscurantista y neoliberal (continuación clara en este terreno del gobierno de Fox) la movilización por los derechos de las mujeres hoy es fundamental.

El movimiento de mujeres, apoyado por el feminismo y el socialismo, tiene hoy demandas centrales como el alto a la violencia feminicida, no solo en Ciudad Juárez sino en todo el país; la libertad de las presas y presos de Atenco y Oaxaca, así como el castigo a los responsables de las torturas y violaciones a que fueron sometidas; la solidaridad con las viudas y familiares de los mineros de Pasta de Conchos muertos en el marco de un crimen industrial por la ineficiencia, corrupción y negligencia de autoridades del trabajo y de la empresa, así como por las complicidades entre ellas para mantener la impunidad; ante la derecha también es importante defender el carácter público y laico de la educación, así como el castigo a los pederastas, protegidos tanto por la jerarquía católica, como por autoridades civiles como el "gober precioso" en el caso denunciado por Lydia Cacho; el desarrollo de políticas públicas en la salud no sometidas al control de prejuicios religiosos como en la lucha contra el SIDA y en general por la reivindicación de los derechos de las mujeres en todos los terrenos de la sociedad en que se mantienen diversas formas de opresión y discriminación y que en la perspectiva de un Congreso Constituyente y una nueva Constitución deben estar contemplados y recogidos tanto con una perspectiva de género como feminista. Es parte de una pelea y una educación que tiene que extenderse ante las instituciones estatales pero también en el seno del movimiento como se comprobó en las mesas de discusión del Diálogo Nacional en que muchos compañeros siguen negando el que haya necesidad de demandas específicas de las mujeres o una opresión particular.

Artículo editorial del suplemento 6 de Bandera Socialista, órgano del PRT

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